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Los eventos infantiles

Hace tiempo ya, que acompaño a mi hija a las fiestas de cumpleaños. Evento que para las familias nos marca un antes y un después en el año. Es como la navidad en el ámbito familiar.

Resulta, que tanto a mí cómo a otras familias, cuando deseamos ofrecer una propuesta diferente a la estandarizada, necesitamos buscar por cielo y tierra espacios que tengan la cintura para acomodarse a nuestros pedidos.

Observo con tristeza cómo en los salones infantiles los jóvenes a quienes los peques llaman “profe” los ponen a competir descarnadamente unos con otros. Chantagean con premios y castigos cuando no logran el “orden” que esperan. Nos debemos conformar cuando lo que ofrecen a cambio de quietud y silencio, no son caramelos o chupetines.

Personajes muchas veces siniestros, que parecen salidos de la escuela de Krusty el payaso de Los Simpson, que a pesar que trabaja con niños, los aborrece, les fastidian.

La crueldad de escuchar decir muy livianamente: “Te vas a quedar sin sorpresita” “El que no hace lo que el profe dice es un  papa frita” ¿Se imaginan que a los adultos los anfitriones de una fiesta nos digan que si bailamos mucho no podemos tomar más cerveza? ¿no nos brindarán postre?

¿Por qué seguimos naturalizando estos destratos en los niños?

Con el tema de los alimentos que ofrecemos es otro raid. Cuando planteamos que no queremos ofrecer a los niños hamburguesas de las congeladas o salchichas…. Los dueños de los salones nos miran raro y piensan: “Listo, chau. Cerrame la 4”

He presenciado actividades tan dantescas como patéticas, dónde se nos invita a los padres a participar donde los padres compiten con las madres en un baile y los adultos comienzan a arengar “bbhhuuuu  a las mujeres” Eso, sí, como la forma de divertirnos junto a nuestros hijos que así nos divertimos los adultos.

Necesitamos espacios respetuosos, que el jugar por jugar prime y mientras menos dirigido mejor. Necesitamos tomar conciencia sobre que proponemos y qué reproducimos automáticamente.

 

Paola Minetti

Psicóloga

Especialista en Pedagogía Montessori

El doble discurso en las infancias

Les decimos que deben ser solidarios y ayudar a sus compañeros, pero cuando alguno de ellos necesita una real ayuda en una evaluación no le permitimos esa colaboración.

Les decimos que deben comer frutas y vegetales pero jamás nos ven alimentándonos gustosamente de esos alimentos, o lo que es peor, murmuramos en su presencia sobre esa familia rara, los padres de su amiguito, que son vegetarianos o veganos.

Les decimos también que de los errores se aprende, pero ¿qué pasa cuando llegan con correcciones en el cuaderno o en una evaluación? ¿Le castigamos? ¿Le hacemos hacer mil veces esas cuentas que salieron mal? ¿Nos detenemos a pensar cuál es el origen de ese error? ¿Habrá pasado el mismo mal día que nosotros?

“Hacele caso la seño” ¿y cuáles son nuestras opiniones en su presencia sobre la seño cuando algo no nos gusta?

Ellos tienen clarísimo que todos somos diferentes y no hay peros con eso. Nosotros, los adultos seguimos insistiendo con la muletilla que todos somos iguales. De igual manera, les sugerimos con quién deberían sentarse en la escuela.

Les decimos que lo importante es participar, pero ¿qué nos escuchan decir cuando juega nuestro equipo de fútbol y le cobran un penal o pierden? ¿Insultamos? ¿Escupimos aquellas palabrotas que no nos gusta escuchar de sus bocas?

¿Qué nos pasa cuando olvidan el buzo en la escuela? Mientras que en el día a día nosotros olvidamos hasta de sacar la comida del freezer.

Les pedimos que nos cuenten todo, pero cuando intenta relatarnos sobre un compañerito que no quiso jugar con ellos ¿Les decimos que no importa? Para ellos sí es un problema y a veces no pueden con eso.

No me refiero a nuestras contradicciones, no. Nadie resiste un archivo. Me refiero al doble discurso, al metamensaje arraigado, incuestionable, anquilosado. A ese hueso duro de roer.

Les hablamos del deber ser, sin ser nosotros ni por asomo aquel ser.

No pongamos sobre sus espaldas la pesada mochila de cambiar el mundo, sin antes reflexionar sobre nuestros decires y haceres cotidianos. Les pedimos mucho, mucho más de aquello que nosotros podríamos ser alguna vez.

Las leo.

Lactancia

Ella llegó antes, con 37.1 semanas. El corte tomó tan desprevenido a mi cuerpo que tardó 10 largos días en decirle a mis tetas “¡Listas ya! Ahora”

Allá, lejos de mi tierra, con costumbres y maternajes diferentes. Todos me dijeron “No. ya tira la toalla, no tenés leche”. Queriendo animarme, no hacían otra cosa que poner granos de sal parrillera en la herida.

Ahí, con extractor en mano, que solo aspiraba aire, sentada en el sofá mientras ella dormía, transité esos jodidos y primeros días del puerperio.

Mi obstinación por maternar con teta y el hociqueo de Nina cada vez que la llevaba a mi pecho, se abrazaron. Hicieron la gloriosa comunión y el oro blanco brotó, chorreó y alimentó, no solo de nutrientes, también de amor y calma.

Comenzó esa fusión constitutiva. Las dos éramos recién nacidas, ella llegaba al mundo y yo me construía como mamá.

PH: Martín Amestoy @bauty.and.happiness

 

Paola Minetti

Psicóloga

Especialista en pedagogía Montessori

Aprovechemos el tiempo, hagamos las tareas

Este curioso concepto de “aprovechar el tiempo” que tenemos de este lado del mundo.

Cuando salimos de las rutinas cotidianas o tomamos unos días de descanso, nuestra particular forma de aprovechar el tiempo muestra su versión más absurda.

Así, todo hueco tiene que ser llenado, cada fisura tiene que ser emparchada, con lo que sea, pero si es “produciendo o consumiendo” (paseos, comidas, compras)  nos da ese “buscado falso alivio”.

El ocio improductivo, el descanso, las necesarias desconexiones, el aburrimiento no solo son vividas como una pérdida de tiempo sino que además gozan de la mala fama que solo los “vagos” ven importante.

Y a ese tren, al que estamos subidos casi sin preguntárnoslo, empalmamos a nuestros hijos.

Nos ocupamos de sus agendas súper apretadas, para aprovechar el tiempo, para cuando sean grandes sepan hablar inglés fluido o se preparen para tal o cual destreza, habilidad, muchas veces que nosotras mismos elegimos y estén listos para esa carrera de la vida, que jamás tiene ganadores, sino apasionantes caminos laberínticos.

Nos lamentamos cuando nacen a principios de julio, porque no podrán ingresar a la escuela un año antes….

Aunque a nuestros 40 bien sabemos que hay tiempo para todo, aun así, insistimos en esta loca carrerita siniestra.

No, no solo ponemos varias actividades extraescolares, sino que además, estamos convencidos que las tareas obligatorias de la escuela aportan y suman en el aprendizaje.

Como si un miércoles o jueves de junio, a las 20 hs, llegamos a casa todos requetecansados y para “aprovechar el tiempo” que estuvieron en la escuela debemos correrlos con la hoja de la tarea en la mano. Encomendándonos a todos los santos para que en esta batalla, nadie salga tan herido. Como si el aprendizaje ahí, en ese contexto pudiera acontecer.

Las tareas vienen a enmascarar la deficiencia de un sistema educativo y, como siempre esta deficiencia, la ponemos del lado de los niños. Y que lejos de aportar o afianzar conocimientos, oprime, castiga, aleja del objetivo principal: disfrutar y apropiarse del espacio educativo.

No hay forma de ganarle al tiempo, ya lo vemos con el whatsapp, velocísimo, y aun así el tiempo sigue siendo poco.

Nada de lo que implique la subjetividad, podrá tomar atajos. Porque solo nos sentiremos en paz con el tiempo cuando nos impliquemos subjetivamente en la decisiones que asumamos y no sean solo para no perder ansiosamente el tiempo.

 

Paola Minetti

Psicóloga

Especialista en pedagogía Montessori

El Guasón

Una peli fuerte, fuertísima. De esas obras que te tiran en la jeta las miserias humanas sin caer en ese binomio muchas veces absurdo o utópico del bueno y el malo.

No van a encontrar la típica película hollywoodense donde los personajes bien definidos “hacen lo que tienen que hacer” El bueno hace bondades y el malo maldades. El fondo es más complejo. La locura a la que llega un adulto que de niño fue descuidado y maltratado.

Hago esta reseña porque se ve sin edulcorantes cómo los abusos píquicos, físicos y emocionales en la infancia, hacen estragos en la vida adulta.

La crianza respetuosa trasciende exponencialmente a armar un cuarto bonito y cuidar de los niños que tenemos en casa. Es cuidar también a los niños del barrio, o a los hijos de amigos, a todos. Es sin duda, escuchar y dar lugar a lo que ellos traen.

Me viene a la cabeza ahora el concepto de “adulto testigo” de Alice Miller. Dónde dice que habiendo un adulto dispuesto a escuchar el dolor emocional y psíquico en la infancia, hará una gran diferencia en ese adulto por-venir.

Por suerte, hay muchos docentes que bien saben de esto.

Por otra parte, la composición que hace Joaquín Phoenix del personaje Arthur Fleck es simplemente fuera de serie.

¿Ustedes la vieron? ¿Qué les pareció? ¡No vale spoilear!

 

Paola Minetti
Psicóloga
Especialista en pedagogía Montessori

MontessorisArte en Alemania – Escuela Montessori en Landau

Escuela Montessori en Landau, Alemania.

En la visita de hoy, tuve la suerte que en esa escuela se encuentra realizando un voluntariado Daniel, un joven ecuatoriano, así que la info que recibí fue sin intérprete mediante.

Montessori Landau es una escuela inmensa, gigante, cuenta con alrededor de 500 alumnos en los tres niveles y lleva 19 años funcionando.

Pude realizar la observación en primaria y secundaria. No pude hacer fotos del interior porque estaban en clase y todas las salas estaban ocupadas. Ni siquiera de los pasillos porque los niños y jóvenes circulan por toda le escuela con total autonomía y libertad.

La organización académica es la siguiente, se presentan proyectos a trabajar con diferentes temáticas según las salas. Cada quien elige en qué proyecto le interesa trabajar y se pone manos a la obra. Me contaba por ejemplo que él está acompañando un grupo que tomo el proyecto de “Geometría y Arte” algunos lo trabajaron a través de origamis, otros las moldearon, otros las
pintaron. Así con todo, el abordaje lo elijan.

Los alumnos le dedican mucho tiempo a lo que llaman la planificación diaria y mensual, planteándose los objetivos y se los comentan a los docentes de la sala que acompañan.

En el tercer piso funcionan lo que denominan talleres, donde pueden buscar información más específica sobre determinados temas, donde un docente especializado les brinda la información y acompaña en la investigación. Por ejemplo el taller de biología está a cargo de un profesional biólogo.

Tienen que haber transitado por todos los proyectos propuestos para primaria y secundaria para graduarse. Cada proyecto les llevará el tiempo que necesiten. Están quienes se gradúan a los 16 y otros a los 18.

En el caso de las materias especiales eligen qué desean aprender. En educación física eligen entre vóley, básquet, parkour entre otros y en música pueden elegir instrumentos de viento, cuerdas o percusión.

Es una escuela privada que obtiene una subvención del Estado. Las familias pagan alrededor de E500 al año. Nadie lleva uniforme. La misma institución brinda la formación Montessori para sus docentes y aspirantes a docentes.

Fue una experiencia maravillosa, aunque no me imagino el gran trabajo que debe ser llevar adelante una institución de esas dimensiones. Aun así, nadie corre atrás del tiempo o las exigencias. Se respira ahí dentro un aire relajado y amistoso.

 

 

 

 

 

MontessorisArte en Alemania – Escuela Montessori Pública en Mainz

Una escuela Montessori Pública en Mainz, Alemania. Sprosslinge Montessori Kinderhaus.

Así como ven, esta escuela es pública. Se encuentra dentro del predio de la Universidad local y asisten los hijos de los profesores, estudiantes y empleados de la Universidad. Es solventada económicamente por el municipio de la ciudad. Comenzó a funcionar hace tres años y cuenta con dos salas de 0 a 3 y dos salas de 3 a 6.

¿El dato curioso? Tienen lista y aprobada por el ministerio las terceras salas para ambos grupos pero no encuentran gente para trabajar, siendo que ellos ofrecen pagar la formación.

En Alemania para trabajar en un Jardín de infantes deben tener el título de “Educador” que es una carrera de 3 ½ años. A partir de la escuela primaria se exige el título de profesor que sí o sí es una carrera universitaria.

Las familias optan por abonar al mes €50 para los gastos de la cocina y les ofrecen tres comidas diarias: desayuno, almuerzo y merienda. Esto es opcional, pueden también llevar sus alimentos.

En el recorrido por la institución, nos acompañó Nadine, la directora, un encanto de mujer que nos mostró y nos esperó con muchísimo gusto ¡Hasta carta y cartelito de bienvenida nos brindaron!

Cuestión que cuando pasamos por la cocina, en la que se podía comer en el piso prácticamente, por el brillo en todos lados ¡la comida se veía deliciosa! El menú de hoy era pescado al horno con papas y vegetales.

Los niños pueden comenzar a ingresar a las 7:30 hasta las 9:00 y permanecer allí hasta las 17:00, según las necesidades de los padres. Recuerden que el espacio fue creado exclusivamente para facilitar la crianza de toda la comunidad universitaria. Actualmente tienen una lista de espera de alrededor de 100 familias.

Otro dato que me pareció interesante es que el 45% del alumnado son hijos de inmigrantes. Allí conviven niños de diferentes culturas, religiones y costumbres e incluso muchos, aprenden a hablar alemán ahí.

Permanecí como observadora durante toda la mañana, que les digo… ¡Mi cabeza no para!

Mucho para compartirles aún. Fue un sacudón de ideas para llevarles y compartirles aquí y en
los talleres.

 

MontessorisArte en Alemania – Escuela del Bosque

Escuela del Bosque


Esta es la región de los bosques de Pfalzerwald, meternos en su profundidad fue contactar con la vida en estado puro.

En la caminata de ayer, porque siempre tomamos un camino diferente, nos encontramos con una Waldschule, en castellano, escuela del bosque.

Por lo que pude averiguar, es un espacio que funciona solo en el receso de verano. Así que hasta hace poquitos días estuvo abierto…

Si hay algo para aplaudirle a los alemanes es el inmenso respeto que tienen por la tierra. Nada de lo construido rompe con el bosque. Vas caminando y de la nada y entre los árboles, te chocas con la escuela.

El parque es simplemente hermoso y lo pueden usar todos los niños que pasean por ahí. Las escuelas de la ciudad hacen excursiones y exploraciones con jóvenes y niños y la parada obligada es el parque de esta escuela.

CILINDROS CON BOTÓN

Paola Minetti

Psicóloga. Especialista en Pedagogía Montessori

De las características de los materiales Montessori se dice mucho. Podemos repetir de pe a pa casi automáticamente, pero si no nos detenernos a analizar cada uno de éstas, dejamos de lado información valiosísima más que nada a nivel pedagógico.

Los materiales están diseñados indirectamente para un futuro aprendizaje. Es sabido, que para comenzar con la escritura el niño entre otras muchas habilidades debe desarrollar la coordinación óculo manual, la prensión y fuerza de los tres dedos llamados de escritura (pulgar, índice y mayor).

Entre otros materiales, en un ambiente preparado Montessori, se encuentran los bloques de cilindros o los cilindros con botón.

Tal como su nombre lo indica consta de bloques que al presionar y levantar desde el botón, nos encontramos con cilindros, todos con diferentes atributos.

Son 4 bloques de 10 cilindros cada uno: Alto/bajo; ancho/bajo/alto/delgado; ancho/delgado; alto/ancho/delgado/bajo.

Este material consta de una presentación original y unas cuantas variaciones y creo que dentro del ambiente Montessori es de los materiales más atractivos junto a la torre rosa.

Se puede ofrecer a partir de los 3 años aproximadamente y llega a niveles de complejidad altísimos, que tal vez un niño de 5 o 6 también se puede encontrar atraído.

Ni les cuento cómo disfrutamos cuando trabajamos este material en los talleres con los adultos.

 

LA CRIANZA RESPETUOSA Y CONSCIENTE

Paola Minetti

Psicóloga. Especialista en Pedagogía Montessori

 

¿Sirve? ¿funciona realmente? ¿no estamos dejando que los niños dominen a los padres? ¿hacen lo que quieren? ¿qué será de ellos cuando sean grandes si no los castigo para corregirlos? ¿realmente aprenden a ser responsables?

Bueno, lamento decirles que para quien plantea la crianza en estos términos, no, no le va a servir. Estas preguntas esconden insidiosamente la necesidad que el niño haga lo que desea y espera el adulto. Con esta idea, el niño deberá responder según sus expectativas: deje los pañales a los 3 o antes, no conteste, controle sus emociones más viserales con un rotundo cállate o basta, tenga “buenas notas” en la escuela, porque así será “alguien” y no del montón. Salude a todo el mundo, aunque sea con una sonrisa ajena y vacía. Deberá también comer toda la comida del plato aunque ya no sienta hambre y por sobre todas las cosas si le decimos “vení”, venga. Aunque el “dejá eso”, también es muy importante.

El adultocentrismo, tan dañino y complejo de deconstruir  que nos aleja, desconecta emocionalmente de nuestros niños. Nos hace poner el foco en lo que ellos deberían ser y no en lo que realmente son o necesitan, que todo marche a modo de causa efecto, de producto de fábrica, de objeto de consumo (los niños “buenos” son más adorables). Sin fallas, para que no sean de segunda.

Luchando contra la naturaleza a sabiendas que un niño es por definición espontáneo, se enoja, patalea, se enchincha con sus recursos, no llama la atención, la necesita y la pide legítimamente y con las herramientas que cuenta, se saca los mocos con los dedos, no quiere, come a veces o no “te” come, saluda a pocas personas y no le gustan los besos de personas desconocidas o ajenas.

Cuando la propuesta de no pegar, no gritar, no chantajear emocionalmente, no forzar tiempos, no confundir consecuencias con amenazas y un interminable etcétera, no es para que funcione en estos términos disciplinarios. Es decir, que “haga caso”, “no conteste” “no haga berrinche” “saque buenas notas”, “salude siempre” etc.

Saber que un niño respetado, respetará. Un niño que no es amenazado no chantageará y a quien se acompañe en su llanto sin que sea sofocado por maricón o malcriado, sabrá de mayor expresar su dolor, tristeza y angustia y gestionarla de la mejor manera para sí, sin la “ayuda” del psicofármaco o del padecimiento de síntomas tan duros como los elevados niveles de angustia, trastornos de ansiedad o tristezas interminables sin encontrar fácilmente una causa. Vacíos, esos de los que intentamos llenar con comidas, cigarrillos o alcohol.

Un niño respetado y cuidado emocionalmente durante la primera infancia será un adulto seguro, independiente y con la capacidad de crear, crecer y encontrar momentos de felicidad a solas o acompañado. Podrá ser quién es sin miedos ni falsos montajes.

Podrá decir “NO ES NO”, respetarlo y hacerlo valer.

Entonces, no te dejes convencer por quién te sugiere que un chirlo a tiempo es sano, o que te dice: “ese niño te domina o que no tiene límites”.

Estarán quienes entienden y respeten tus decisiones como ma- padres y estarán quienes te juzguen, Para ellos te dejo una frase rockera “Alejarse de la especie por algo superior, no es soberbia es AMOR, poder decir adiós es crecer” Gustavo Cerati