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LA ENCICLOPEDIA DE LOS MALOS ALUMNOS

Paola Minetti
MontessorisArte

El título me resonó hasta el tuétano y sin exageraciones. No pude resistir la tentación de comenzar a leer quienes eran “los malos alumnos” antes de pasar por la caja. No sé si esto tiene que ver con la emoción de encontrar escrito con nombre y apellido que las calificaciones en la escuela no alcanzan a definir el Ser (alguien) o, por el contario, despabilar ese monstruoso recuerdo de mi tránsito por la escuela donde el mundo se dividía entre los malos y buenos alumnos.
Mientras me defino, o quizá tampoco logre hacerlo, les cuento que en la lista de los malos alumnos de esta enciclopedia se encuentran: Charlie Chaplin, Salvador Dalí, John Lennon, Albert Einstein, entre otros.
En lo que llevamos leído, entiendo que los autores no escribieron lo que yo quería leer ¿qué difícil no?
De todos modos me viene bien para escribir sobre un tema que hace tiempo tengo ganas: y es sobre el peso que le damos los adultos a las calificaciones de las libretas de nuestros niños. Nos detenemos a tal punto en ese determinismo absolutamente circunstancial, que nuestros hijos terminan creyendo que esas notas SON exclusiva e inevitablemente ellos mismos, que los define y en muchos casos los determina para la adultez.
A nuestra generación y anteriores, nos ha llevado años descubrir quiénes somos en realidad. Despegarnos de rótulos de la infancia con los que nos han bautizado muchas veces bienintencionadamente, saber que no debíamos responder siempre y en todo momento a la etiqueta de mejor alumno para ser aceptados o que el título de vago, distraído o irresponsable no era válido para todos los aspectos de nuestra vida, ha sido para mí un denodado trabajo emocional, muchas veces doloroso, tenaz e intenso. Por supuesto liberador también.
Las calificaciones de la libreta se han arraigado tan fuerte, que se le da una importancia fundamental, trascendente. Cuando en realidad no evalúan más que la memoria de nuestros niños, no aportan habilidades ni destrezas para la vida ni mucho menos, les brinda herramientas de resolución de conflictos válidas.

Sepamos que nuestros hijos y alumnos son mucho más que esa calificación que la docente debió usar inevitablemente. Ni premios por un excelente, ni castigos por un no sati.

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