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Aprovechemos el tiempo, hagamos las tareas

Este curioso concepto de “aprovechar el tiempo” que tenemos de este lado del mundo.

Cuando salimos de las rutinas cotidianas o tomamos unos días de descanso, nuestra particular forma de aprovechar el tiempo muestra su versión más absurda.

Así, todo hueco tiene que ser llenado, cada fisura tiene que ser emparchada, con lo que sea, pero si es “produciendo o consumiendo” (paseos, comidas, compras)  nos da ese “buscado falso alivio”.

El ocio improductivo, el descanso, las necesarias desconexiones, el aburrimiento no solo son vividas como una pérdida de tiempo sino que además gozan de la mala fama que solo los “vagos” ven importante.

Y a ese tren, al que estamos subidos casi sin preguntárnoslo, empalmamos a nuestros hijos.

Nos ocupamos de sus agendas súper apretadas, para aprovechar el tiempo, para cuando sean grandes sepan hablar inglés fluido o se preparen para tal o cual destreza, habilidad, muchas veces que nosotras mismos elegimos y estén listos para esa carrera de la vida, que jamás tiene ganadores, sino apasionantes caminos laberínticos.

Nos lamentamos cuando nacen a principios de julio, porque no podrán ingresar a la escuela un año antes….

Aunque a nuestros 40 bien sabemos que hay tiempo para todo, aun así, insistimos en esta loca carrerita siniestra.

No, no solo ponemos varias actividades extraescolares, sino que además, estamos convencidos que las tareas obligatorias de la escuela aportan y suman en el aprendizaje.

Como si un miércoles o jueves de junio, a las 20 hs, llegamos a casa todos requetecansados y para “aprovechar el tiempo” que estuvieron en la escuela debemos correrlos con la hoja de la tarea en la mano. Encomendándonos a todos los santos para que en esta batalla, nadie salga tan herido. Como si el aprendizaje ahí, en ese contexto pudiera acontecer.

Las tareas vienen a enmascarar la deficiencia de un sistema educativo y, como siempre esta deficiencia, la ponemos del lado de los niños. Y que lejos de aportar o afianzar conocimientos, oprime, castiga, aleja del objetivo principal: disfrutar y apropiarse del espacio educativo.

No hay forma de ganarle al tiempo, ya lo vemos con el whatsapp, velocísimo, y aun así el tiempo sigue siendo poco.

Nada de lo que implique la subjetividad, podrá tomar atajos. Porque solo nos sentiremos en paz con el tiempo cuando nos impliquemos subjetivamente en la decisiones que asumamos y no sean solo para no perder ansiosamente el tiempo.

 

Paola Minetti

Psicóloga

Especialista en pedagogía Montessori

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